La Costa Brava está llena de playas conocidas, pero también esconde pequeños rincones que conservan la esencia más salvaje del litoral gerundense. Calas rodeadas de acantilados, aguas transparentes, caminos entre pinos y paisajes que invitan a detener el tiempo.
Si buscas tranquilidad, naturaleza y una manera diferente de descubrir la Costa Brava, estas calas secretas son una apuesta segura. Algunas solo son accesibles a pie o desde el mar, lo que las convierte en espacios mucho más preservados y menos concurridos.
Alojarte en un camping de Girona es una de las mejores maneras de explorarlas. Te permite salir bien temprano, evitar las horas de mayor afluencia y combinar un día de playa con rutas por el Camino de Ronda, snorkel o visitas a pueblos marineros.
A continuación te proponemos cinco calas que merece la pena descubrir este verano.
Las calas más espectaculares de la Costa Brava suelen encontrarse alejadas de los grandes núcleos urbanos. Muchas requieren una pequeña caminata o forman parte de los itinerarios del Camino de Ronda, por eso alojarse en un camping es una opción especialmente práctica.
Desde los campings de Girona puedes organizar cada jornada a tu ritmo: empezar el día con un baño en una cala tranquila, comer en una terraza frente al mar, hacer una ruta entre acantilados o volver al camping para relajarte en la piscina.
Además, muchos campings de la Costa Brava se encuentran muy cerca de estos espacios naturales, lo que te permite reducir desplazamientos y disfrutar todavía más del territorio.
Desde el Cap de Creus hasta Tossa de Mar, estas son algunas de las calas más sorprendentes de la Costa Brava para descubrir este verano.
Situada dentro del Parque Natural del Cap de Creus, Cala Jugadora es uno de los lugares más sorprendentes de toda la Costa Brava. Sus formaciones rocosas, modeladas durante miles de años por la tramontana y el mar, crean uno de los paisajes geológicos más singulares del litoral gerundense.
Las aguas son transparentes y sus fondos marinos conservan praderas de posidonia oceánica, un ecosistema esencial para la biodiversidad mediterránea. Es un lugar excelente para practicar snorkel y descubrir peces, estrellas de mar y otras especies marinas.
La proximidad con el Faro del Cap de Creus también permite completar la visita con un paseo por uno de los paisajes más emblemáticos de Cataluña.

Cala Nans es una pequeña cala situada a las afueras de Cadaqués, rodeada de naturaleza y lejos de las playas más concurridas. Es una buena opción para quien busca una cala tranquila donde desconectar del ritmo del verano.
Para llegar hay que seguir el camino que lleva hasta el Faro de Cala Nans, una ruta de unos seis kilómetros, ida y vuelta, que ofrece unas vistas espectaculares sobre la bahía de Cadaqués y Portlligat.
La cala destaca por la tranquilidad del entorno y por sus aguas limpias, ideales para bañarse o simplemente descansar escuchando el sonido del mar.

Cala Pedrosa es una de las calas más auténticas del entorno de l’Estartit y del Parque Natural del Montgrí, las Islas Medes y el Baix Ter.
Se llega después de una agradable caminata por el Camino de Ronda, rodeado de vegetación mediterránea y con vistas constantes sobre el mar. Las vistas sobre las Islas Medes y el entorno protegido hacen que esta sea una de las excursiones más recomendables de la zona.
Una vez llegas, te espera una cala de guijarros, aguas cristalinas y una gran riqueza marina. Es especialmente recomendable para practicar snorkel, ya que muy cerca se encuentra uno de los ecosistemas submarinos más valiosos del Mediterráneo.
Es un lugar perfecto para quien busca desconectar del ritmo habitual y disfrutar de la Costa Brava más natural.

Situada entre Palamós y Calella de Palafrugell, Cala del Crit es uno de esos lugares que todavía conservan la esencia más auténtica de la Costa Brava. Rodeada de acantilados y vegetación mediterránea, es un refugio ideal para quien busca desconectar.
Se llega caminando por un tramo del Camino de Ronda, un recorrido que ya forma parte de la experiencia. Durante el trayecto, los miradores ofrecen panorámicas espectaculares del litoral. Es una cala ideal para combinar con una caminata entre Calella de Palafrugell y Palamós.
El nombre de la cala está relacionado con una antigua leyenda sobre los gritos que alertaban a los pescadores de la llegada de piratas a la costa. Hoy, en cambio, lo único que escucharás es el sonido de las olas.
Las aguas transparentes hacen que sea una buena opción tanto para bañarse como para practicar snorkel en un entorno tranquilo.

Cala Futadera es una de esas calas que sorprenden desde el primer momento. Situada a pocos kilómetros de Tossa de Mar, destaca por sus aguas de color turquesa, los acantilados que la rodean y la sensación de aislamiento.
Para llegar hay que bajar una larga escalera que atraviesa el bosque hasta llegar al mar. También es accesible en embarcación, una opción muy habitual durante los meses de verano.
Precisamente porque el acceso requiere algo más de esfuerzo, suele ser una cala menos masificada que otras playas de la zona.
Es uno de los paisajes más espectaculares de Tossa de Mar y uno de esos lugares que invitan a desconectar por completo.

Para disfrutar de estos espacios naturales con comodidad y contribuir a conservarlos, es recomendable tener en cuenta algunos consejos:
Estas pequeñas acciones contribuyen a preservar unos espacios únicos para que todo el mundo pueda seguir disfrutándolos.
Aunque estas calas se pueden visitar durante buena parte del año, los meses de mayo, junio y septiembre son especialmente recomendables. Las temperaturas son agradables, hay menos afluencia de visitantes y es más fácil disfrutar de la tranquilidad que caracteriza estos rincones.
Si viajas durante julio o agosto, intenta llegar a primera hora de la mañana para encontrar más espacio y disfrutar de las aguas cristalinas con calma.
Una escapada a la Costa Brava no es solo pasar el día en la playa. Es despertarse rodeado de naturaleza, desayunar al aire libre y decidir si ese día toca descubrir una cala escondida, caminar por el Camino de Ronda o hacer snorkel en aguas cristalinas.
Los campings de Girona son el punto de partida ideal para vivir este tipo de experiencias. Muchos se encuentran muy cerca del litoral y permiten combinar días de mar con piscinas, actividades familiares, gastronomía local y pueblos con encanto.
Tanto si viajas en pareja como con amigos o en familia, encontrarás campings adaptados a cada estilo de vacaciones: desde establecimientos con acceso directo a la playa hasta alojamientos rodeados de pinares, ideales para desconectar después de un día de excursiones.
Explorar las calas escondidas de la Costa Brava desde un camping te permite descubrir el territorio sin prisas y aprovechar cada día al máximo.
Hay rincones que solo se descubren cuando te alejas de los itinerarios más habituales. Las calas secretas de la Costa Brava son una invitación a vivir el territorio con calma, a dejarte sorprender por el paisaje y a convertir cada día en una nueva aventura.
Desde un camping de Girona, estos pequeños tesoros están mucho más cerca de lo que imaginas.
Cala Jugadora, Cala Pedrosa, Cala del Crit, Cala Futadera y Cala Nans son algunas de las calas menos masificadas de la Costa Brava. Como muchas solo son accesibles a pie o desde el mar, suelen ofrecer un ambiente más tranquilo.
Cala Jugadora y Cala Pedrosa destacan por sus fondos marinos y la transparencia del agua. También son muy buenas opciones otras calas del Parque Natural del Cap de Creus y del entorno de las Islas Medes.
Los meses de mayo, junio y septiembre son ideales para disfrutarlas con más tranquilidad. Si vas en julio o agosto, es recomendable llegar a primera hora de la mañana.
Depende de la cala. Algunas, como Cala del Crit o Cala Nans, implican caminatas accesibles para familias acostumbradas a caminar. Otras, como Cala Futadera, tienen un acceso más exigente debido a las escaleras.
En algunos casos sí, pero muchas de las calas más escondidas de la Costa Brava requieren una pequeña caminata desde la zona de aparcamiento o bien solo son accesibles a pie o desde el mar. Esta es precisamente una de las razones por las que conservan su encanto y su tranquilidad.
Alojarse en un camping de Girona es una de las opciones más prácticas. Permite acceder fácilmente a diferentes tramos de la Costa Brava, combinar días de playa con excursiones y disfrutar de un entorno natural privilegiado.